Con el cierre de los colegios a causa de la pandemia de COVID-19 se impusieron de forma apresurada un modelo de clases online que difícilmente podía resultar completamente exitoso. Sin embargo, sí demostró el esfuerzo de la comunidad educativa y, sin duda, pudo servirnos a todos de experiencia. ¿Cuáles podrían ser las principales conclusiones? ¿Podemos considerar la experiencia como un ejemplo de formato semipresencial o una fase cumplida hacia la transformación digital? En definitiva, ¿cómo ha podido contribuir la imposición de las clases no presenciales al proceso hacia la innovación educativa?

Impacto mundial de la pandemia de COVID-19 en educación

La crisis afectó a 1.600 millones de alumnos de 190 países, según datos recogidos por la UNESCO en su informe «La educación durante la COVID-19 y después de ella«. De ellos, más de ocho millones eran alumnos y alumnas españoles de las etapas de la educación básica obligatoria. Aparte de su impacto en el contexto familiar durante un periodo de grave incertidumbre, pueden destacarse los siguientes aspectos sociales:

  • Evidentes desigualdades en todo el mundo, al imponerse un modelo dependiente de la tecnología; sólo uno de cada tres alumnos pudo acceder a las clases online, según datos del Banco Mundial
  • Grave incremento de escolares en riesgo de abandono escolar
  • Disparidades en materia de oportunidades de aprendizaje

Según la UNESCO, es necesario ampliar la definición del derecho a la educación para incluir la conectividad y el acceso al conocimiento y a la información

Por otro lado, la crisis obligó a aumentar la inversión destinada a cubrir los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Educación (ODS4) fijados en 2030. Estas son algunas de las medidas urgentes que la UNESCO recomendó a los Gobiernos, para evitar que la crisis se convierta en una catástrofe generacional:

  • Medidas relacionadas con la prevención de contagios y la reapertura de los colegios
  • Protección de la financiación de la educación
  • Impulso y aceleración del cambio en la enseñanza y el aprendizaje

La respuesta de la comunidad educativa

Sin duda, la crisis supuso un esfuerzo enorme para los docentes. En Europa, la modalidad que se impuso de forma mayoritaria fue el formato de clases online. Sin orientación, sin recursos y en muchos casos sin apenas capacitación, profesores y profesoras tuvieron que enfrentarse a la situación. Los docentes demostraron vocación, flexibilidad, una gran resistencia y mucha creatividad.

De forma más o menos improvisada, muchos docentes recurrieron a Google Classroom, Microsoft Teams, Zoom, Blinklearning, Google Meet y a plataformas institucionales. Algunas de las plataformas eran las que venían promocionando las Comunidades Autónomas o las específicas de los centros o las instituciones educativas.

Se extendió el uso de entornos virtuales de aprendizaje, sistemas de videoconferencia, servicios web y plataformas de distribución de contenidos

De forma obligada e inédita hasta entonces, se recurrió masivamente a los recursos digitales. En algunos casos, eran facilitados por las editoriales, las Comunidades Autónomas, sitios web especializados o plataformas de contenido audiovisual como Youtube. Junto a todo ello, los docentes también hicieron aun mayor uso de sus propios recursos.

En cuanto a su tipología, destacó el uso de vídeos y animaciones, además de actividades interactivas y material complementario digitalizado, junto a pruebas interactivas y juegos.

Todo ello con la mejor predisposición pero al mismo tiempo tratando de cubrir una programación, salvar las diferencias existentes entre el alumnado y adaptarse sobre la marcha a un modelo muy diferente y en muchos casos desconocido.

Primeras conclusiones tras la pandemia de COVID-19 y las clases online

Son muchos los enfoques posibles, pero tras la experiencia del cierre de colegios a causa de la COVID-19 podríamos destacar:

  • Es imprescindible solucionar la brecha digital, que se hizo aún más evidente durante la crisis.
  • La labor personal del docente es insustituible.
  • Es preciso diferenciar entre una clase online y las posibilidades de un modelo planificado semipresencial.
  • Para adaptar el modelo de educación online, es necesario tener en cuenta factores que requieren preparación y adquieren valor a través de la experiencia.
  • El modelo mixto, semipresencial o blended ofrece enormes ventajas pero su éxito requiere el uso generalizado de la tecnología, interacción adecuada, planificación, evaluación adaptada al modelo y soluciones digitales integradas que ofrezcan recursos y contenidos de calidad.

Estos esfuerzos por parte de los docentes también vinieron a demostrar que los cambios en educación son posibles, aunque son muchos los avances necesarios a partir de entonces.

Si damos a los docentes el apoyo que necesitan, con la participación activa de todos y los recursos suficientes, es posible implantar nuevos modelos y proponer soluciones sostenibles a estas crisis, pero diferenciando entre etapas y teniendo en cuenta las necesidades pedagógicas

Para saber más

  • Además del informe mencionado, la UNESCO comparte en su web recursos y contenido diverso relacionado con el impacto de la COVID-19 en educación como noticias o experiencias.

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