Sin duda, conseguir la implicación de las familias en la educación es una tarea complicada, aunque se tengan en cuenta todas las claves para conseguir una buena comunicación. ¿Cómo ha ido evolucionando el marco legal acerca de la implicación de las familias a lo largo de los años? ¿Cuál es el compromiso que según la Ley deberían cumplir las familias?

Las primeras Leyes de educación y la implicación de las familias

El papel más activo de las familias fue creciendo de forma gradual en las sucesivas legislaciones. Desde un planteamiento muy general pasamos a la necesidad de ejercer un compromiso mucho más activo, además de una mayor participación en el desarrollo del Proyecto Educativo.

Sobre la presencia del papel de las familias en las primeras leyes puede destacarse:

  • En la Ley General de Educación (LGE, 1970) la referencia a la implicación de las familias no es directa. Se menciona únicamente la participación y coordinación «entre los diferentes órganos de gobierno de los centros educativos y los representantes de Padres y Alumnos».
  • Con la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990) se da un gran paso adelante en relación a la participación de las familias. Se menciona por primera vez la relevancia de la participación de los familiares para mejorar la calidad del sistema educativo.
  • Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE, 2002) desarrolla más ese papel de las familias basándose en que permite mejorar la convivencia de la comunidad educativa. Y por primera vez se establece que los centros deben publicar su Proyecto Educativo. También se incluye la participación de los familiares en el Consejo Escolar, como órgano de gestión y control.

Ley educativa y papel activo de las familias

En la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006) la relación entre la participación activa de las familias y la calidad de la educación es más directa que en anteriores leyes. Se considera la educación como “el medio más adecuado para garantizar el ejercicio de la ciudadanía democrática“. Por eso se insiste en la importancia del papel activo de todos los miembros de la comunidad educativa para conseguir el contexto que propicie de igualdad. Esta Ley también desarrolla más que las anteriores la conveniencia del funcionamiento adecuado de asociaciones en las que participan las familias.

Por su parte, las mayores aportaciones de a Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE, 2013) en este sentido giran en torno al papel de las familias en la transformación educativa. Además, se destaca que las familias son el primer agente educativo de los niños y niñas. La Ley también se preocupa de asegurar la participación de las familias en la gestión de los centros que dependen de fondos públicos y se sigue desarrollando el papel de las asociaciones.

El marco legal actual sobre la implicación de las familias

En las últimas cinco décadas, todas las leyes educativas se han referido a la participación de las familias en la educación. Estas referencias han ido evolucionando para terminar siendo mucho más explícitas en cuanto a su papel activo. Por otra parte, también las Comunidades Autónomas han ido añadiendo referencias específicas en sus propios decretos de aplicación de las Leyes.

En concreto, en el caso de la LOMLOE se menciona:

  • La obligación de las familias de participar de forma cooperativa en aquellos proyectos y tareas que se les propongan desde el centro educativo
  • La obligación de las familias de fomentar el respeto por todos los componentes de la comunidad educativa
  • La necesidad de que los centros incluyan en los Proyectos Educativos actividades que involucren a las familias sobre igualdad, violencia de género o diversidad cultural

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