Las Administraciones educativas promueven la participación de las familias y la necesidad de conseguir su implicación es un elemento frecuente en el marco legal educativo. Sabemos que el conocimiento de las familias acerca del Proyecto Educativo tiene un impacto positivo, que se extiende también hacia el profesorado y el funcionamiento del propio centro. Pero, ¿cuáles son las diez claves para lograr esa comunicación fluida con las familias?

La Ley educativa establece que es competencia de los centros impulsar la colaboración con las familias. El esfuerzo sin duda merecerá la pena. Tanto los equipos directivos como los docentes y los representantes de Asociaciones de Madres y Padres señalan la comunicación directa y fluida como la clave para conseguir esa implicación.

Siempre en función del contexto, estas diez claves pueden contribuir a mejorar la comunicación con las familias.

Debe existir un mayor conocimiento de las familias sobre los principios y la puesta en marcha del Proyecto Educativo

1. Planificar la comunicación

En la medida de lo posible, es esencial programar comunicaciones regulares de diferente naturaleza. Junto a aquellas de carácter informativo unidireccional, deben programarse propuestas relacionadas con actividades vinculadas con el desarrollo del Proyecto Educativo. Si es posible, también pueden aportar mucho valor las iniciativas de participación ciudadana que impliquen por igual al alumnado y a las familias.

2. La base de la comunicación con las familias: el Proyecto Educativo del centro

No sólo es esencial recurrir a la web del centro para divulgar información transparente y actualizada relacionada con el Proyecto Educativo y su ejecución. La implicación de las familias en su implantación es imprescindible para conseguir llevar a cabo procedimientos de coordinación y estrategias dirigidas a mejorar sus resultados.

3. Crear comunidad educativa

Siempre que el contexto lo permita, es importante celebrar jornadas de puertas abiertas, y no hacerlo únicamente durante el periodo de matriculación. Dar continuidad a estas acciones y relacionarlas con la puesta en práctica del proyecto educativo permite mejorar el conocimiento del centro y sus actividades. También es importante no organizar las jornadas de inicio del curso como un acto protocolario, repetido y obligatorio. Puede ser una oportunidad de conocimiento mutuo que ayude a despertar mayor interés de las familias y crear un entorno más flexible.

Este tipo de comunicaciones pueden ser estupendas oportunidades para atender los intereses de las familias e iniciar así una relación más abierta. En este sentido de comunidad, incluso las administraciones locales pueden contribuir a desarrollar objetivos comunes con la comunidad educativa.

4. Tratamiento de los valores

La atención de los valores según la legislación relativa a este tema puede recibir un tratamiento transversal o en asignaturas específicas. En cualquier caso, la responsabilidad sobre este tema no recae tan sólo en las aulas y la implicación de las familias es decisiva.

Por ello, conviene otorgar un papel destacado al tratamiento de los valores, tanto en comunicaciones regulares como en la información global relativa al proyecto educativo. Por ejemplo, el Proyecto Educativo puede recoger aspectos que refuerzan la educación activa a través de la cooperación y el fomento de principios de inclusión. Son objetivos que sólo pueden conseguirse si se acompañan y refuerzan desde la participación activa de las familias.

5. Enfoque abierto y flexible de las tutorías

En todos los casos la comunicación debe ser directa, personalizada, sincera. Es imprescindible practicar la escucha activa y aplicando un enfoque positivo. Puede resultar muy ventajoso mostrar a las familias que el conocimiento del docente acerca de sus actitudes y expectativas e incluso del entorno social del alumnado les aporta un enorme valor. De hecho, además de facilitar su labor docente, este conocimiento puede permitirle la adecuada atención personalizada.

6. Elegir el canal adecuado

A menudo no faltan canales de comunicación con las familias pero su uso no corresponde a un sistema planificado. Es preciso analizar cómo se está aplicando cada uno y qué objetivo se persigue en cada caso. Lo primero es distinguir entre lla información de carácter individual, grupal o general del centro.

Sólo distinguiendo también entre niveles de prioridad y qué grado de personalización se requiere en cada caso es posible aplicar eficazmente cada canal. Información de incidencias, convocatorias o evaluaciones relacionadas con un alumno o alumna particular deben ser comunicadas a través de canales bien diferenciados, distinguiéndolos claramente, por ejemplo, de las circulares.

7. Uso de la tecnología

Junto a funcionalidades de gestión administrativa y académica, existen decenas de herramientas digitales que integran mensajería web, chat, SMS, etc. Para aprovechar al máximo sus posibilidades es preciso de nuevo planificar su uso y, sobre todo, evitar su abuso. Conviene crear grupos de envío e identificar cuál es el beneficio que aportan por ejemplo en el caso de comunicados generales o en convocatorias dirigidas al grupo o a toda la comunidad.

Dentro de un plan global de comunicación del centro, también debe tenerse en cuenta en qué casos es imprescindible recurrir a estas tecnologías para permitir la comunicación bidireccional, la recogida de opiniones o la propuesta de debate con moderador.

8. Atención particular de la comunicación sobre las evaluaciones de diagnóstico

Según la legislación, estas evaluaciones de las competencias adquiridas al último curso de educación primaria y de educación secundaria obligatoria tienen un carácter muestral. Pero sólo su comunicación adecuada, incluyendo el contexto y sus objetivos, permitirá cumplir su objetivo de orientación para las familias.

9. Espacio para el fomento del hábito lector

Implicarles de forma regular y sistemática en todo lo recogido en el Proyecto Educativo en relación a la lectura en cualquiera de sus formatos, puede favorecer la colaboración de las familias y el intercambio de buenas prácticas.

10. Interconexión de los canales de comunicación offline y online

Programar y planificar en lo posible todas las comunicaciones también permite aprovechar espacios «tradicionales» como el panel de anuncios o las publicaciones impresas del centro y relacionarlos con las publicaciones en la web o el blog del centro, para conseguir mayor interacción. Integrar estos canales online en el resto de las comunicaciones, actualizarlos y evitar los tiempos sin actividad también puede contribuir a que las familias estén conectadas con la actividad del centro. El resultado puede ser aun mejor si estas comunicaciones están relacionadas con la ejecución del proyecto educativo.

Además de seguir estas diez claves de la comunicación con las familias, los centros deben enfrentarse a las dificultades para conseguir la implicación de las familias

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