Además del desarrollo de los valores democráticos, un aspecto importante en las últimas leyes educativas es la insistencia en promover la ciudadanía activa. Este concepto de «ciudadanía» vinculado con la práctica y no con la teoría está relacionado con los cambios en nuestra sociedad. También crece la intención de los jóvenes de ejercer un papel cada vez más crítico y participativo. ¿Qué se plantea en concreto por parte de la legislación con respecto a la adquisición de valores? ¿Y con respecto a la Ética?¿Qué cambios en nuestra sociedad pueden condicionar el éxito o fracaso de estos objetivos? ¿Existen otras iniciativas y propuestas de cambio que podrían impactar directamente en las formas de enseñar y aprender, hacia una sociedad consciente, más participativa y con valores?

«Los valores, los principios morales no deben cambiar, pero sí debemos revisar cómo enseñarlos, porque estamos educando a la generación del siglo XXI con herramientas educativas del siglo anterior»

María soto, logopeda y psicológa, autora de «educa bonito»

Los valores en la LOMLOE

Dentro del contexto educativo, conviene conocer cuál es el tratamiento de los valores por parte de la legislación. Concretamente, en el caso de la LOMLOE para la educación primaria y secundaria Obligatoria la LOMLOE destaca la importancia de:

  • el consumo responsable y el desarrollo sostenible, fundamentalmente en el contexto de la Agenda 2030
  • la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual
  • la educación emocional
  • los Derechos Humanos
  • la prevención de la violencia contra niñas y mujeres, del acoso y del ciberacoso
  • la prevención y resolución pacífica de conflictos
  • los valores, destacando la convivencia, la igualdad entre hombres y mujeres, la educación para la paz y la no violencia, el respeto a la diversidad, la superación de cualquier tipo de discriminación, la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia y la justicia

Además, la LOMLOE también crea una asignatura específica en educación primaria dedicada a los valores cívicos y éticos.

La educación inclusiva se convierte en un principio fundamental. El objetivo es atender a la diversidad de las necesidades de todo el alumnado. Desde el planteamiento de «aprendizaje para toda la vida», se insiste en proporcionar una «educación completa», integral , y se destaca el carácter transversal de la educación en valores, como ocurre con la competencia digital o la creatividad. Se establece asimismo que los proyectos educativos deben recoger aspectos relacionados con el tratamiento de todo ello.

Desde el planteamiento de aprendizaje para toda la vida, se insiste en proporcionar una educación inclusiva, completa, integral , y se destaca el carácter transversal de la educación en valores

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Un enfoque teórico y basado en modelos

La legislación educativa promueve así un espacio de reflexión, análisis y estudio acerca del funcionamiento de la democracia, de los principios y derechos establecidos en la Constitución y en los tratados y declaraciones universales, así como de los valores comunes que constituyen la ciudadanía democrática.

Se persigue alcanzar el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos

El enfoque más práctico y participativo de la educación en valores se asocia con las actividades que se desarrollan fuera de la educación formal. Es en relación a estas actividades, que deben estar cohesionadas con las de la educación formal según establece la Ley, cuando se mencionan los valores comunitarios, la animación sociocultural o la participación social, por ejemplo, en el entorno de la comunidad.

A pesar de los esfuerzos, ¿seguimos manteniendo en la educación un modelo excesivamente teórico con respecto a los valores? ¿Es posible proponer un enfoque más práctico, basado en experiencias, en la relación con los demás?

Educar en una sociedad diferente

Nuestra forma de relacionarnos y por lo tanto de aprender y enseñar está condicionada por una realidad que ha cambiado enormemente en las últimas décadas. Es más significativo en el caso de los jóvenes, nativos digitales, pero no sólo por la transformación digital.

La “modernidad líquida”en la que vivimos, definida por el sociólogo polaco Zymunt Bauman, se caracteriza por el carácter atemporal de todo lo que se consideraba “para toda la vida”. Relacionado con ello, en el mundo profesional se habla de entornos VUCA, acrónimo inglés de Volatilily, Uncertainty, Complexity y Ambiguity (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad). Se trata sobre todo de adaptarse y saber reaccionar ante las situaciones nuevas e impredecibles que caracterizan el día a día de cualquier organización.

Esta situación está condicionado las estrategias de Recursos Humanos que se llevan a cabo en las empresas y es la clave en la definición nuevos perfiles profesionales. La forma de enseñar y aprender no puede ser ajena a todo ello y el desarrollo del pensamiento crítico debe ser un aspecto fundamental.

Ir más allá de la alfabetización y la adquisición de competencias aritméticas básicas y centrarse en los entornos de aprendizaje y en nuevos enfoques del aprendizaje que propicien una mayor justicia, la equidad social y la solidaridad mundial. La educación debe servir para aprender a vivir en un planeta bajo presión

«Repensar la educación. ¿Hacia un bien común mundial?, UNESCO, 2015

Millennials y centennials

Entre los llamados millennials y los centennials suman hoy en día el 27 y el 32% de la población, respectivamente, según el estudio New Kids On The Block. Millennials & Centennials Primer del Bank of America Merrill Lynch. Podríamos destacar estos cuatro factores relacionados con su realidad más cotidiana, que deberíamos tener en cuenta si pretendemos alcanzar una sociedad consciente, más participativa y con valores:

  1. Posiblemente la primera característica sea la hiperconectividad. De forma permanente, las redes sociales permiten establecer conexiones inimaginables hace apenas unos años. Para algunos expertos esto significa, ni más ni menos, que no somos los mismos desde que existen las redes sociales.
  2. Se vive envuelto en información sin barreras y es muy sencillo difundir información falsa y malintencionada de forma anónima. Proliferan las fake news y las campañas de desinformación en las redes sociales, incluso por parte de algunos gobiernos. Es imprescindible aprender a protegerse de la manipulación.
  3. La multitarea se ha convertido en un requisito para adaptarnos a este contexto repleto de información y estímulos. Junto a un libro o un cuaderno pueden convivir sobre la misma mesa varias pantallas de dispositivos. Incluso irrumpen con sus notificaciones, cuando supuestamente se encuentran «inactivos».
  4. La generaciones actuales son críticas y en muchos casos muestran un papel activo y están dispuestas a implicarse y comprometerse por mejorar muchos aspectos de nuestra sociedad. Así lo demuestran iniciativas como los Fridays for Future o el hecho de que cada vez ejerzan una mayor influencia en sus padres hacia un consumo más consciente.

Educarenacción, por una sociedad consciente y más participativa

Las teorías de Howard Gardner supusieron una gran avance en 1993, cuando describió la inteligencia como algo no unitario y muy difícil de evaluar, en su famosa teoría de las inteligencias múltiples. Es llamativo que desde entonces fue incorporando elementos nuevos como la creatividad o la Ética. Y lo es más aun su definición de inteligencia como “capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”.

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La necesidad de un enfoque más práctico en educación está presente incluso en las recomendaciones del World Economic Forum acerca del aprendizaje colaborativo y el aprendizaje basado en la resolución de problemas. Se plantea así como algo fundamental en la formación de los futuros profesionales. Ocurre lo mismo con la importancia de la competencia global, entendida como la capacidad de analizar asuntos globales e interculturales, valorar distintas perspectivas y emprender acciones por el bien común y el desarrollo sostenible.

Asimismo, el desarrollo de esta competencia global permite educar a ciudadanos y ciudadanas no sólo conocedores de aspectos interculturales y globales, sino también dispuestos a participar en favor del bienestar global y por la sostenibilidad. De acuerdo con el enfoque competencial propuesto por la LOMLOE, en la evaluación de la competencia global debe basarse en el desempeño de una ciudadanía que valora la diversidad cultural y la dignidad humana.

Innovación educativa y nueva ciudadanía

Relacionado con el proceso de innovación educativa, desde hace mucho tiempo, la puesta en práctica del aprendizaje por proyectos en miles de aulas supone un claro ejemplo de educación activa a través de la cooperación. También surgen continuamente iniciativas a favor de una educación activa y transformadora, desde principios de cooperación e inclusión. Un claro ejemplo es la propuesta didáctica denominada aprendizaje-servicio, en la que se combina la adquisición de competencias con la acción de servicio en favor de la comunidad.

La educación debe consistir en la adquisición de competencias básicas en materia de cultura, sobre la base del respeto y la igual dignidad, contribuyendo a forjar las dimensiones sociales, económicas y medioambientales del desarrollo sostenible. Se trata de una visión humanista de la educación como bien común esencial

«REPENSAR LA EDUCACIÓN. ¿HACIA UN BIEN COMÚN MUNDIAL?, UNESCO, 2015

Son modelos y estrategias que no paran de evolucionar y enriquecerse. En algunos casos, estas iniciativas también pretenden integrar la educación formal e informal a través del diálogo y la cooperación. Según el modelo educativo de las comunidades de aprendizaje la clave del aprendizaje es la interacción entre los miembros del grupo. Ese modelo propone transformar el centro educativo y romper sus límites.

En el objetivo de conseguir una sociedad consciente, más participativa y con valores, la puesta en práctica del aprendizaje por proyectos en miles de aulas o el crecimiento del aprendizaje-servicio suponen claros ejemplos por una educación activa y transformadora

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