En la LOMLOE, los planes lectores y, de forma más genérica, la prescripción de lecturas, siguen teniendo un papel muy relevante. Pero, ¿qué diferencia el tratamiento de los planes lectores en la legislación vigente? ¿Es el mismo en las diferentes etapas? ¿Los decretos de las diferentes Comunidades Autónomas muestran particularidades en cuanto al tratamiento de los planes lectores?
En general, el concepto de «Plan Lector» ahora se ha ampliado, con expresiones como «plan de lectura de centro», «proyecto lector», PLEI o PLEA. Además, el plan lector suele integrarse en el proyecto educativo, el proyecto lingüístico y la biblioteca escolar.
Planes lectores y LOMLOE
En las sucesivas leyes educativas el planteamiento acerca de la lectura continúa ampliándose. Junto al libro de lectura, adquieren cada vez más importancia aspectos como la lectoescritura, el proyecto educativo, la alfabetización informacional o digital, el enfoque competencial o el desarrollo del pensamiento crítico.
Al margen de la adquisición del hábito lector, en la evolución del enfoque de los planes lectores, la lectura se concibe como la herramienta fundamental para ejercer el derecho a la educación y a la cultura.
Con respecto a otras leyes educativas, podrían señalarse estas cinco diferencias:
- Enfoque más competencial: Se ha pasado de la intención de fomentar el hábito de la lectura, dedicándole tiempo en el aula, a «fomentar el hábito y el dominio de la lectura”. Es decir, ya no se trata de leer más, sino de «leer mejor».
- Mayor transversalidad: Aunque la legislación anterior ya establecía que la comprensión lectora debía trabajarse en todas las áreas o materias, es ahora cuando esa transversalidad se inserta en un currículo claramente competencial. La formulación de la competencia digital es más explícita, y también lo es todo lo relacionado con la comunicación audiovisual y el pensamiento crítico.
- Mayor integración en el Proyecto educativo: La Ley anterior era más difusa al plantear el tiempo de aula que debe dedicarse a la lectura. La LOMLOE y los Decretos específicos de etapa exigen vincular el tiempo que debe dedicarse a la lectura a “los términos recogidos en su proyecto educativo”. La lectura no es una práctica indeterminada ni está asociada únicamenten al aula, sino que se integra en una decisión de centro.
- Relación entre Lectura y alfabetización en diversos medios, tecnologías y lenguajes: La LOMLOE por primera vez establece que las administraciones promoverán “planes de fomento de la lectura y de alfabetización en diversos medios, tecnologías y lenguajes”. Con esto, el plan lector deja de estar limitado al libro impreso, pretendiendo una alfabetización más amplia, mediática, digital y multimodal. Probablemente esta sea la novedad más relevante.
- Relevancia del ecosistema de centro: Para facilitar la práctica lectora, la LOMLOE afirma que se contará “con la colaboración de las familias o tutores legales y del voluntariado, así como con el intercambio de buenas prácticas”. Vuelve a ser un aspecto presente en la legislación anterior pero ahora más explícito y desarrollado.

Diferencias entre las diferentes Comunidades Autónomas
Las principales diferencias que se dan entre las diferentes Comunidades Autónomas con respecto a los planes lectores están relacionadas con cómo se formaliza el trabajo de la lectura y las herramientas que se utilizan. Podríamos agrupar tres modelos:
- plan de lectura de centro muy formalizado y acompañado
- fuerte integración lectura-biblioteca-competencia informacional
- marco de fomento lector más general y mayor margen de concreción para el centro
Andalucía es una de las comunidades donde la lectura aparece más claramente organizada como práctica transversal y planificada. Ya en 2023 se dictaron en esta Comunidad instrucciones específicas sobre el tratamiento de la lectura en Primaria y ESO. La propia Junta comunicó entonces que la lectura obligatoria planificada ocuparía 2,5 horas semanales de carácter transversal en las áreas o materias que determinase el centro.
Asturias insiste en integrar en el proyecto educativo los planteamientos del PLEI (Plan de Lectura, Escritura e Investigación). El alcance es amplio: no solo lectura literaria, sino lectura, escritura e investigación.
Castilla y León conserva una política histórica muy visible de fomento lector escolar, con plan autonómico y abundante soporte para el diseño del plan de lectura de centro.
Es similar el caso de Cataluña, que también lleva años desarrollando el «Pla de lectura de centre», con la lectura integrada en un marco de centro, biblioteca y coordinación curricular.
Euskadi mantiene una lógica de plan lector de centro conectada con el proyecto lingüístico del centro y ha lanzado una Estrategia de Lectura para el Sistema Educativo Vasco 2024-2027.
En Galicia se ha desarrollado un largo proceso de institucionalización a través del «Proxecto Lector de Centro» y su continuación: el PLEA (Plan de lectura, escritura e acceso á información). Se trata de un documento de centro que integra intervenciones de lectura, escritura y uso de la información. El vínculo entre lectura, biblioteca escolar y competencia informacional es muy destacable.
En el caso de Madrid, el marco regional con respecto al fomento lector se renovó con la «Ley del Libro, la Lectura y el Patrimonio Bibliográfico» (Ley 7/2023 ) y el plan estratégico #LeeMadrid 2025-2028.
¿Qué caracteriza hoy a los centros que más importancia conceden a la lectura
Los centros que más priorizan la lectura pueden distinguirse por estos cinco aspectos:
- La lectura está planificada a nivel de centro, no solo dentro de Lengua
- Existe coordinación docente por etapas, áreas y biblioteca
- Combinan lectura literaria, lectura para aprender y lectura crítica/informacional
- Cuentan con instrumentos de seguimiento
- Tienen una biblioteca escolar activa y programaciones que conectan lectura con convivencia, oralidad, escritura y proyectos
La lectura se plantea como política de centro y de comunidad educativa, no solo como prescripción de títulos en el aula.
