La vigencia del concepto de plan lector tras la LOMLOE sigue siendo indiscutible. Pero, ¿cómo esta Ley ha hecho evolucionar la prescripción de lecturas en los centros? ¿En qué medida la «alfabetización digital» y el desarrollo de la tecnología ha afectado la selección de lecturas en la educación reglada? ¿Hay diferencias entre las etapas? ¿Cómo se posicionan las diferentes editoriales ante esta evolución?
LOMLOE y prescripción de lecturas
El principal cambio en el concepto de «plan lector» y en la prescripción de lecturas que puede reconocerse tras la LOMLOE es probablemente la definitiva eliminación del antiguo enfoque basado en un «listado de lecturas obligatorias». En realidad, se trata de una evolución que se ha venido experimentando de forma paulatina desde hace mucho tiempo; el objetivo no es tanto el desarrollo del hábito lector, como el más amplio desarrollo de la competencia lectora.
Lo destacable es que, junto a la importancia de la biblioteca escolar, se destaque sobre todo, desde la propia Ley, la relación entre Plan Lector y alfabetización informacional o digital: «La ‘comprensión lectora’ y la ‘competencia digital’ se trabajarán en todas las áreas» (artículo 19.2 de la LOE redactada por la LOMLOE).
Si diferenciamos por etapas las menciones en la LOMLOE a este tema:
- En Educación Primaria, el texto legal establece que, para desarrollar el hábito lector, las Administraciones educativas deben promover “planes de fomento de la lectura y de alfabetización en diversos medios, tecnologías y lenguajes” (artículo 19.3).
- En ESO, se menciona que la “comprensión lectora” y la “competencia digital” se deben trabajar de forma transversal en todas las materias (artículo 24.5). Además, se obliga a que la oferta incluya al menos una materia para el desarrollo de la competencia digital (artículo 24.3 ). También es en esta etapa donde se desarrolla en la Ley la necesidad de plantear un uso crítico de las fuentes de información: “Desarrollar destrezas básicas en la utilización de las fuentes de información para, con sentido crítico, adquirir nuevos conocimientos”.
Por otro lado, es en el desarrollo de los currículos de la LOMLOE donde adquiere más protagonismo el concepto de “alfabetización informacional”. Cuando en los reales decretos curriculares se define la competencia digital, se afirma que incluyen «la alfabetización en información y datos”, tanto en Educación Primaria como en ESO.
En el caso particular de ESO, el currículo menciona que en la selección de obras se deben incluir “formas literarias actuales impresas y digitales”.
Las editoriales en la prescripción de lecturas
No existe ninguna clasificación oficial nacional que describa el peso de las diferentes editoriales en la prescripción de lecturas en los centros educativos de formación reglada. Para conocer cuál es el escenario real, es necesario tener en cuenta cuatro factores:
- Catálogo de cada editorial destinado a la prescripción, segmentado por etapas y acompañado de planes lectores, recursos, acompañamiento docente
- Receptividad esperable de los centros e instituciones educativas a esa oferta
- Presencia de las editoriales en listados públicos de libros y planes lectores de centros
- Relación entre el planteamiento institucional y las diferentes propuestas editoriales
Aplicando todo ello, se distinguen dos grupos de editoriales:
- Un primer grupo cuenta con mayor probabilidad de protagonizar o participar en la prescripción de la mayoría de los centros a nivel nacional: Edebé, Edelvives, SM y Santillana (Loqueleo).
- A un segundo grupo pertenecerían editoriales con mucha relevancia pero no tanta presencia: Anaya, Casals / Bambú y Vicens Vives.
Más que de un supuesto ranking, se trata identificar las editoriales que destacan por su oferta, visibilidad y recurrencia en listas públicas de lecturas «obligatorias» o «recomendadas» o, incluso, en «Planes lectores de centro».
La oferta de las editoriales y la evolución de la prescripción

Cada vez más, el valor no está solo en el libro de lectura, sino en el conjunto de elementos que lo acompañan: guías, secuencias, banco de recursos, propuestas temáticas, accesibilidad y acompañamiento docente. Por ello lo más importante es: ¿Qué modelo lector quiere construir el centro?, ¿Cómo se articula por etapas y áreas?, ¿Cuál es la interrelación entre lectura, recursos, biblioteca y evaluación?
La cuestión más relevante no es “qué títulos prescribir” sino “qué ecosistema lector construir”.
Todas estas editoriales no se limitan a presentar en sus webs sus libros sueltos, sino que ofrecen «soluciones de plan lector»:
- SM incluye en su oferta planes y recomendaciones para todas las etapas. Ofrece recursos de “aulas lectoras”, lectura fácil y un ecosistema muy utilizable por el equipo docente
- Loqueleo distingue en su oferta entre plan lector, destrezas lectoras y guías. El plan lector se estructura por cursos y compone una de las ofertas más claramente diseñadas para centro y aula
- Edebé se presenta como propuesta integral adaptada a LOMLOE y ofrece soporte a instituciones
- Edelvives combina plan lector con materiales de comprensión y acompañamiento
- Bambú/Casals ofrece plan lector en todas las etapas con actividades dirigidas al aula
- Vicens Vives permite construir planes personalizados gracias a su extenso catálogo
- Anaya destaca por catálogos anuales, itinerarios, proyectos temáticos y una oferta para mediación escolar
La prescripción no se legitima solo por el catálogo, sino porque se adecua a un proyecto lector de centro, transversal, competencial y acompañado de recursos.
